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Composiciones

Aldo Urbano, Anna Dot

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Torres Venecianas
Avinguda de la Reina Maria Cristina, Barcelona

Anna Dot y Aldo Urbano, son artistas representados por Bombon Projects

Horario:
Jueves 27, viernes 28 y sábado 29/09, de 11:00 a 20:00 h
Domingo 30/09, de 11:00 a 15:00 h

Intervención realizada con el mecenazgo de colección olorVISUAL.
Agradecimientos: Ajuntament de Barcelona


 

Las Torres Venecianas fueron construidas por el arquitecto Ramon Reventós con motivo de la Exposición Internacional de 1929, y tenían que ser derruidas después del evento. Cada torre, de planta cuadrada, tiene en su interior una escalinata de bóveda catalana que permite acceder a sus miradores, cada uno conformado por veintiocho columnas. En un principio, su función fue técnica, ya que des de ellas se controlaba la iluminación del recinto de entrada a la Exposición, y posteriormente se situó el control de luces y agua de la Fuente Mágica. Finalmente se decidió mantenerlas en pie, y hoy son una construcción icónica de la ciudad de Barcelona, integrada en el paisaje urbano que conforma la Plaza España, la avenida María Cristina, la Fuente Mágica y el MNAC.

La intervención a las Torres Venecianas de Anna Dot y Aldo Urbano está basada en las nociones de copia, espejo y reflejo, y también hace referencia al panorama como nueva forma de visión, así como al fenómeno de la luz en su dimensión tanto física como simbólica. Las torres venecianas son casi una copia del Campanario de San Marc de Venecia (aunque tienen una altura menor).

En su proyecto, Anna Dot y Aldo Urbano cogen como punto de partida algunas de las diferencias formales, funcionales y estéticas que diferencian las Torres Venecianas del Campanario de San Marcos de Venecia, a imagen del cual fueron construidas. De acuerdo con el original veneciano, inicialmente en Barcelona sólo tenía que ser construida una torre que contuviera la maquinaria de control del sistema de aguas y luces de toda la montaña; una torre operativa, que fuera bonita por fuera y funcional por dentro, y que ofreciera a los técnicos de luces y fuentes una visión panorámica de todas las instalaciones que quedaban a su cargo. Pero como esa torre tenía que dar entrada al brillante recinto ferial de la Exposición Internacional, pronto resultó necesario proyectar otra: un reflejo, un espejo, un edificio idéntico, una torre gemela que estuviera al otro extremo de una línea invisible, como el umbral que los visitantes cruzarían para entrar en la feria. Proyectaron entonces dos torres: una operativa, en la que se encontraban todos los comandos, y otra solo decorativa, aunque con el tiempo estos roles han ido cambiando hasta llegar casi a confundirse. Una torre es el espejo de la otra, y las dos con un reflejo del Campanario de San Marcos. Se trata entonces de un espejismo doble, una ilusión óptica, un aleph en que es posible ver diversas dimensiones temporales de un mismo cuerpo sucediéndose al mismo tiempo.

A partir de estas ideas, la intervención a las Torres Venecianas de Anna Dot y Aldo Urbano se articula alrededor de las nociones de copia, espejo y reflejo. Cogen como referencia el panorama como una nueva forma de visión para hablarnos del deseo de ver aquello que inicialmente se resiste a la mirada, y también incluye alusiones al fenómeno de la luz en su dimensión tanto física como simbólica. En el piso de abajo de la torre decorativa (la de la izquierda) encontramos un pequeño panorama construido en tela, en el interior del cual hay unas pinturas que son solo visibles a través de unas pequeñas oberturas, configurando una especie de mondo nuovo que nunca pudo ser observado en su totalidad, sólo fragmentariamente. Erkki Huntamo explica en su libro Illusions in Motion (2017) que en sus inicios los panoramas iban muchas veces acompañados de un narrador que explicaba una historia acorde con las imágenes, ya fuera un acontecimiento histórico, una fábula, o un hecho inventado que, con la ayuda de la espectacularización del panorama, se hacía pasar por verídico. Inspirándose en la figura de este “narrador charlatán”, los artistas acompañan el visionado del panorama de una pista sonora emitida a través de diferentes altavoces depositados a lo largo de la escalinata de la Torre. Este relato sonoro, que acompaña al visitante en su ascenso, nos habla de la relación entre las dos Torres Venecianas, el Campanario de San Marcos, la Torre de la Luz y la misma Montaña Mágica. Esta pista sonora incluye también, en determinadas horas, el sonido de las campanas de San Marcos de Venecia.

Una vez arriba, el visitante puede disfrutar de una vista panorámica de la ciudad. Esta, sin embargo, es también fragmentaria, como la del pequeño panorama de la primera planta, pero en este caso son las columnas los elementos que se interponen en la mirada, impidiendo al espectador obtener una visión total del entorno. Desde aquí arriba, el visitante puede observar también la instalación que los artistas han situado en la otra torre: un inflable dorado de forma esférica que evoca las funciones de control y dominio de la luz que se llevaban a cabo desde la torre operativa, pero que también rinde homenaje a la antigua Torre de la Luz, construida con motivo de la exposición universal y derruida durante la década de 1960. Esta torre, que iluminaba parte del recinto mediante una linterna, guardaba también un cierto parecido con las dos Torres Venecianas. En un sentido más metafísico, la esfera evoca también la idea del mundo. La esfera dorada, visible sólo a través de las columnas, se erige como un objeto deslumbrante pero enigmático, el acceso al cual queda imposibilitado. De este objeto sólo se puede obtener una visión vaga y fragmentaria, la posibilidad de un relato especulativo, como el del “narrador charlatán”.